En la década de los 60, el descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural en los Países Bajos desencadenó, paradójicamente, una crisis económica que acuñó el término “mal holandés”. Si quieres saber en qué consiste este fenómeno y cuál es su origen, sigue leyendo.
En la jerga económica se conoce como síndrome holandés, mal neerlandés o enfermedad neerlandesa a los graves perjuicios que, un aumento significativo de la riqueza puede provocar en la economía de un país.
Esta curiosa paradoja se produce como consecuencia de un incremento sustancial de los ingresos de divisas en un país, normalmente causado por el descubrimiento de un recurso natural en su territorio, el repunte brusco del precio de uno de sus cultivos, la asistencia externa o la inversión extranjera directa.
Para entenderlo mejor tomemos el supuesto más común, el del hallazgo de oro, gas o petróleo en una determinada nación. La explotación de estos recursos supondrá un aumento de las exportaciones que tendrá diferentes consecuencias para el país en cuestión: la primera es que una gran entrada de divisas llevará a la apreciación de la moneda nacional. La segunda es que, a mayor fortaleza de la moneda local, más complicada será la exportación de todos aquellos bienes que no pertenezcan al sector en auge (el llamado sector exportador tradicional). Y, la tercera, que los residentes nacionales acabarán adquiriendo productos importados en vez de nacionales, ya que estos últimos se habrán encarecido a medida que aumentaba la cotización de la moneda nacional. En conclusión, a pesar del aumento de la riqueza, buena parte de la economía del país se verá dañada.
El término “mal holandés” se lo debemos a un artículo del periódico británico The Economist publicado en 1977 y el análisis del fenómeno a los economistas W. Max Corden y J. Peter Neary en su estudio Booming Sector and De-Industrialisation in a Small Open Economy de 1982.
Estos autores dividen la economía de todo país afectado por la enfermedad holandesa en tres sectores:
Según el estudio de Corden y Neary, será el sector exportador tradicional (2) el que saldrá peor parado. Las razones son las siguientes: de un lado, y como hemos indicado, porque la apreciación de la moneda debilitará su competitividad en el exterior y, de otro, porque el capital y la mano de obra se desplazarán hacia el sector en auge (1) y el sector servicios (3). Este último, también el alza gracias a un aumento de la demanda interna producido por los ingresos adicionales que genera la exportación de recursos naturales.
Para encontrar la génesis de la enfermedad neerlandesa debemos viajar hasta la provincia de Groningen, en la parte noreste de los Países Bajos. Allí, en 1959 se descubrió el mayor yacimiento de gas natural de Europa.
Su explotación, durante la década de los 60, aumentó considerablemente los ingresos en divisas de los Países Bajos, lo que supuso una apreciación del florín (la moneda neerlandesa en aquel momento) que dañó gravemente a los sectores no gasistas del país, que tuvieron problemas para exportar sus bienes al exterior e, incluso, para competir en el mercado interno con los productos importados.
El mal holandés ha servido para explicar diferentes momentos históricos de bonanza que derivaron en crisis económicas. Por ejemplo:
● La llegada de riquezas desde las Américas a la España del siglo XVI.
● La fiebre del oro en la Australia de mediados del siglo XIX.
● El aumento del precio del café (a causa de las heladas en Brasil) que encumbró al sector cafetero colombiano, en la década de los setenta del siglo pasado.
● También en los setenta, los cuantiosos ingresos recibidos por los países petroleros al dispararse los precios del crudo (lo que, sin embargo, afectó negativamente a los sectores agrícola y manufacturero de estos países).
● Y ya en este siglo, la expansión del sector de la alta tecnología en el área de la bahía de San Francisco (Silicon Valley) que está perjudicando gravemente a la mayoría de las industrias locales no relacionadas con el sector.
Las políticas económicas para mitigar el mal holandés dependen de si la nueva riqueza es temporal o permanente. Según el caso, se podría adoptar una y otra :
Un caso exitoso de gestión del mal holandés es Noruega. En los años 90, el país creó el Fondo Soberano del Petróleo, que invierte parte de los ingresos petroleros en mercados internacionales. Esto evita que la economía nacional dependa exclusivamente del petróleo y permite estabilidad a largo plazo. Gracias a esta estrategia, Noruega ha logrado mantener su industria diversificada y minimizar los efectos negativos del auge petrolero.